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LA RIOJA

 
CALAHORRA HARO TORRECILLA
NAJERA LOGROÑO ARNEDO
ALFARO CERVERA DEL RIO ALHAMA SANTO DOMINGO DE LA CALZADA
CALAHORRA
Quintiliano

El asentamiento humano en Calahorra se remonta al Paleolítico inferior, constatándose ya una población estable a finales de la Edad de Hierro.

Roma conquista Calahorra en el año 187 a.JC y la lleva a su máximo esplendor por el importante papel jugado en el control del estado romano sobre las regiones limítrofes.

Julio César y Augusto le otorgaron grandes distinciones, la convirtieron en Municipio romano y la desarrollaron en todos sus aspectos: urbanístico, económico y político. De los restos arqueológicos se desprende que tuvo Circo, termas, anfiteatro y demás servicios propios de las grandes ciudades. Acuñó moneda y fue sede de Administración de Justicia.

De origen Calagurritano son personajes tan ilustres como los escritores Marco Fabio Quintiliano o Aurelio Prudencio.

Calahorra fue sede episcopal desde el s.IV, hecho que le permitió ejercer una graninfluencia sobre la vasta extensión de su episcopado durante varios siglos. Obispo de esta Diócesis fue, en 1456, el Cardenal Mendoza.En el año 714 fue conquistada por los musulmanes, quienes dejaron su impronta en la agricultura y el urbanismo.

Reconquistada en 1045, fue incorporada al Reino de Castilla por Alfonso VI.

Durante la Edad Media, contó con una importante judería junto a la ciudadela o castillo.

Los ss. XV y XVI fueron muy importantes para el desarrollo de la ciudad, al igual que el s.XVIII en el que Calahorra experimenta un gran desarrollo urbanístico.

La llegada del ferrocarril y el desarrollo de la industria conservera en el s.XIX fueron decisivos para la transformación de la ciudad y su expansión, hasta convertirse en la actualidad en una ciudad Cabecera de Comarca y cuya influencia supera los límites de los municipios riojanos que constituyen su comarca: triplica su extensión y multiplica sus servicios.

Catedral de Calahorra
San Emeterio y San Celedonio

FIESTAS DE CALAHORRA

En honor a sus patronos San Emeterio y San Celedonio se celebran:

de invierno: alrededor del 3 de marzo.
de verano: del 25 al 31 de agosto.

Hay cinco peñas, cada cual tiene un pañuelo y blusa de un color característico: la Peña Philips de rojo, la Peña del Sol de verde, la Calagurritana de negro, la Peña Riojana de azul y de color granate la Peña El Hambre.

En las de verano hay encierros de vaquillas, fiesta taurina, con las peñas recorriendo las calles acompañadas por charangas.

Cada peña ofrece en fiestas, generalmente de forma gratuita, zurracapote (vino con fruta macerada) en sus locales. Las degustaciones de vino, choricillo, chocolate o ranchos son también habituales en las Fiestas.

HARO


Haro, como toda La Rioja, es de tierra de frontera. De antiguo estuvo poblada por berones. Durante la romanización de la península, se sabe de la existencia de "Castrum Bilibium", en las Conchas sobre el Ebro, frente a Salinillas de Buradón. Este castillo lo nombra San Braulio, Obispo de Zaragoza, cuando en el siglo VII escribió la vida de San Millán.
La fecha tradicional de la fundación de la villa de Haro, se sitúa hacia el siglo X. En 1107, Haro fue donada por Alfonso VI de Castilla a Diego López, Señor de Vizcaya, por su ayuda prestada en las luchas contra el rey aragonés. Y desde este momento, el apelativo de Haro se une al de Señores de Vizcaya hasta que en 1288 lo pierden tras el enfrentamiento entre Sancho IV de Castilla y Lope de Haro, que tuvo como consecuencia la muerte de este último y la conquista de la villa por el rey, donde convocó Corte, conocida como de "Haro" en el lugar de Villabona.

Haro

Vista de Haro

Durante la Edad Media, Haro creció absorbiendo la población de villas cercanas como Tondón y Bilibio. En 1187, Alfonso VIII de Castilla la dio fuero, confirmado por Alfonso X el Sabio (1254), que contenía el régimen político, administrativo, penal y económico que dominó la villa. En la Baja Edad Media (1358) se celebró en Haro una junta con objeto de reglamentar una hermandad de distintas poblaciones con el fin de defenderse de los desmanes que se originaron durante este tiempo.

En los siglos XIV y XV, la villa pasó a poder de los Trastamara y posteriormente a Navarra, hasta que en 1430, Juan II de Castilla la donó a Don Pedro Fernández de Velasco, con el título de Conde de Haro, por la ayuda recibida en su lucha contra Juan II de Aragón.
En 1627 se estableció la imprenta en Haro, siendo la primera obra editada, siendo su impresor Juan de Mongastón en 1631.

A lo largo del siglo XIX Haro se ve envuelto en los acontecimientos de la época, fortificándose durante la guerra de la Independencia y, posteriormente, con motivo de la guerra de Sucesión de 1834. En 1833 se crea la provincia de Logroño y deja de pertenecer administrativamente a Burgos. Un año después, se constituyó en uno de los 9 partidos judiciales, con 30 pueblos en su jurisdicción. A finales de este siglo Haro despunta económicamente gracias a sus numerosas industrias, algunas de nueva creación.

Por todo ello, y a iniciativa del Marqués de Francos, la Reina Regente María Cristina, por Real Decreto de 1891, le concede el título de Ciudad. Consecuencia de esta prosperidad: en 1841 se inaugura el Teatro Bretón de los Herreros; en 1886 la Plaza de Toros, por los diestros Lagartijo y Frascuelo; en 1877 se aprueba el proyecto de alumbrado público por electricidad, que se inaugura en Fiestas de Ntra. Sra. De La Vega, 1890; en 1892 comenzó a funcionar la sucursal del Banco de España y ese mismo año, a iniciativa del Ministro de Fomento, Linares Rivas, se creó la Estación Enológica.

Bodega

FIESTAS DE SAN JUAN, SAN FELICES Y SAN PEDRO

El espectáculo de la batalla del vino en Haro se celebra cada año a finales de junio. Durante el desarrollo de esta fiesta, todos los participantes se arrojan litros y litros de vinos entre risas y bromas mientras sus camisetas se tornan de un divertido color rosa a causa del vino. Esta batalla a base de vino tiene lugar en un paraje maravilloso y pintoresco situado en las cercanías de un castillo medieval.

Se rememora un altercado entre la localidad burgalesa de Miranda de Ebro y la riojana de Haro por la posesión de una zona situada en los riscos de Bilibio.

Batalla del Vino en los Riscos de Bilibio
TORRECILLA

Antiguamente en Torrecilla hubo un asentamiento de grupos Pelendones. Más tarde hubo una fase de vacío en el pueblo, porque había un área interpuesta entre dominios cristianos y musulmanes. A finales del siglo X y a mediados del XI hubo una repoblación de colonos, vascones, castellanos y navarros.
Durante la Edad Media hubo un gran desarrollo económico gracias a la ganadería de oveja merina. De esta raza de ovejas se obtenía una gran abundancia de lana la cual era vendida a industrias textiles.

También existía la trashumancia que consistía en que los pastores y ganaderos trasladaban a sus rebaños por las cañadas reales a lugares donde el pasto era más abundante y fresco. Esto sucedía en las temporadas frías del año. Cuando llegaban las temporadas cálidas a las sierras, los pastores regresaban de nuevo con sus rebaños 

Vista de Torrecilla de Cameros
Puente de Torrecilla, sobre el rio Iregua

Llegado el siglo XVII surgió una época de gran importancia para este pueblo en cuanto a la economía. En esta época existían en el pueblo trece mil cabezas de ganado lanar trashumante que también contribuía a una activa producción pañera.

A mediados del siglo XIX hubo una existencia de 9 fábricas de paños, 2 de papel, 1 de chocolate, diferentes molinos harineros, 3 tahonas, 6 tintes con sus correspondientes prensas tundidoras... y una fuente cuya agua se utiliza actualmente en una fábrica embotelladora llamada "PEÑACLARA".

Torrecilla formó parte de la provincia de Burgos hasta el día 30 de Noviembre de 1833.

Fiestas de SAN MARCOS y las de la VIRGEN DE TÓMALOS.

El 8 de Septiembre es el día más importante de las fiestas de la "VIRGEN DE TÓMALOS" que es la patrona de Torrecilla. Se le llama "VIRGEN DE TÓMALOS" por una leyenda que ocurrió hace mucho tiempo. Se dice que una señora pobre que llevaba a su hijo en brazos, pasó cerca de la ermita. El niño se puso a llorar porque tenía frío, entonces se le apareció la virgen y le dio una manta para que le tapase. Al darle le manta le dijo: ¡Tómala!. Desde entonces se le llama "VIRGEN DE TÓMALOS".

Estas fiestas de Septiembre son las más largas del año. En estas fiestas, en uno de los barrios llamado Barruelo, se monta una especie de plaza de toros con tablones. Allí se sueltan vaquillas para los más valientes. Otra tradición de estas fiestas torrecillanas es el Entierro de la Cuba. Consiste en que los peñistas del pueblo organizan un discurso en el que relatan los hechos más disparatados que han ocurrido durante el año. Antes del discurso pasean con un hombre dentro de una cuba por algunas calles del pueblo.

Otras fiestas importantes son las que se celebran en Abril. A estas fiestas se les denomina, fiestas de "San Marcos", que también es patrono del pueblo. Es en estos días cuando se trae a la Virgen desde Tómalos. Primero se va a la ermita, después se almuerza. Cuando ya se ha almorzado, se hace la misa, arreglan a la Virgen poniéndole flores y se trae al pueblo. En estas fiestas es tradición hacer "Bollos de San Marcos", que los hacen los que fueron panaderos anteriormente. Si en las fiestas de Septiembre se celebraba el entierro de la cuba, en éstas se celebra el desentierro. Este desentierro consiste en que el chico que estaba en la cuba resucita y todas las personas del pueblo se alegran y bailan.

Virgen de Tómalos
NAJERA
Santa Maria La Real de Najera

En el 923 el rey pamplonés Sancho Garcés I, en colaboración con Ordoño II de León, recupera Nájera y la Rioja Media y Alta, que deja bajo dominio de su hijo García Sánchez. Tras la destrucción de Pamplona por Abd al Rahman en el 924 y la muerte de su padre al año siguiente, García Sánchez traslada su residencia a Nájera, en detrimento de Pamplona. Se denomina desde entonces rey de Nájera-Pamplona. García Sánchez desarrolló una activa política de repoblación de los nuevos territorios y favoreció con cuantiosas donaciones a los monasterios riojanos, especialmente a San Millán de la Cogolla.

La misma política mantendrá durante los primeros años Sancho Garcés II, pero las campañas de Almanzor le obligarán, al igual que a su hijo García Sánchez II el Temblón, a firmar capitulaciones y pagar tributos a Córdoba.

 

Con Sancho III el Mayor (1004-1035) el Reino de Nájera-Pamplona alcanza su mayor extensión, abarcando todo el tercio norte peninsular, desde Cataluña a Galicia, desde el Mediterránio al Atlántico. Sancho III fue el gran impulsor de la ciudad de Nájera, convirtiéndola en la capital del primer Imperio Hispánico. Le otorgó un fuero que sirvió de modelo para numerosos lugares de Castilla, Aragón, Navarra y Vascongadas; creó aquí la primera ceca cristiana, y sobre todo, fomentó y unificó el Camino de Santiago, haciéndolo pasar por Nájera.

Tras la muerte de Sancho III se reparte su Imperio entre sus hijos, correspondiendo al primogénito, García Sánchez III, llamado el de Nájera por haber nacido y estar enterrado en la ciudad, los territorios patrimoniales de Nájera y Pamplona, así como la hegemonía política sobre los demás.

 

Sepulcro de Doña Blanca de Navarra
Santa Maria la Real de Najera

García el de Nájera extendió sus dominios por la Rioja Baja conquistando Calahorra, fundó Santa María la Real como sede episcopal, dotándola de numerosas propiedades; creó la orden de caballería de la Jarra o de la Terraza, la primera de España; y favoreció los escritorios monásticos de San Millán, Nájera y Albelda.

Le sucede Sancho IV, el de Peñalén, que culmina las obras de Santa María la Real. En 1067 se celebra en el monasterio el concilio en el que se acuerda la sustitución del rito mozárabe por el romano.
Sancho IV es asesinado por su hermano Ramón en Peñalén, 1076. Los conflictos que provoca este acontecimiento desembocan en la división del reino y en la incorporación a Castilla de los territorios riojanos. Se pone fin de este modo al Reino de Nájera.

La integración en Castilla no supone, sin embargo, la pérdida de prestigio y peso político de Nájera. La ciudad jugará un papel importante en la vida política y económica castellana y será escenario de notables acontecimientos.

El I de mayo de 1218, doña Berenguela, apoyada por Lope Díaz de Haro, cede la corona de Castilla a su hijo Fernando III, el Santo. La coronación tiene lugar en Nájera, en el punto del paseo señalado por el correspondiente monumento conmemorativo, donde anualmente la ciudad festeja el hecho.
Nájera se vio envuelta en la lucha fraticida entre Pedro I, el Cruel, y Enrique de Trastámara. Uno de los enfrentamientos armados más sangrientos fue la Batalla de Nájera. El 3 de abril de 1367, Pedro I, apoyado por las tropas inglesas mandadas por el Príncipe Negro, derrota contundentemente a Enrique II. La ciudad sufre una dura represión que acentuará la fama de crueldad de Pedro I.

Vista panorámica
Santa María La Real

En 1465 Enrique IV hace donación de la ciudad de Nájera, de su castillo y fortaleza, a Pedro Manrique de Lara, conde de Treviño, desde entonces Duque de Nájera.
Los Manrique de Lara serán firmes partidarios de Isabel I y posteriormente de su nieto Carlos. Así lo demuestran durante la Guerra de las Comunidades. En 1520 Nájera se suma al levantamiento comunero contra la política imperial de Carlos V. Los rebeldes toman el castillo de Malpica, asaltan el Alcázar y desde él bombardean la ciudad. El levantamiento es sofocado por las tropas de Antonio Manrique de Lara, segundo Duque de Nájera, a cuyo servicio se encontraba Iñigo de Recalde, más tarde conocido como Ignacio de Loyola.
Nájera recibió en tres ocasiones la visita del emperador Carlos V, 1520,1523 y 1542, y dos de su hijo Felipe II, 1542 y 1592.

Desde finales del siglo XVI la ciudad deja de ser un lugar de interés militar, aunque no por ellos se reduce su peso económico y cultural. Así, en el S. XVII el poeta Esteban Manuel Villegas imprime en Nájera sus Eróticas o Amatorias, y un siglo más tarde Jovellanos reflejará en sus Diarios la importancia histórica de la ciudad y de su Patrimonio. Patrimonio que será seriamente dañado por las tropas francesas durante la Guerra de Independencia, especialmente en Santa María la Real.

El municipio de Nájera, que cuenta con una población cercana a 8.000 personas, ha sabido adaptarse a las necesidades de los mercados del tercer milenio y mira el futuro con confianza y desde la diversificación de sus actividades industriales, comerciales y de servicios.

En este sentido sobresalen, por su especialización, la industria del mueble - que la proporciona el apelativo de Ciudad del Mueble -, y la industria química, en especial la fabricación de pinturas, así como otras pertenecientes a la construcción y las estructuras metálicas.

En cuanto al comercio, mantiene una estructura muy equilibrada, con cerca de 300 establecimientos, que atienden las necesidades de una extensa comarca, y otros 100 dedicados a restauración.

Estas cualidades hacen de Nájera una ciudad con fuerte personalidad y muy atractiva para los miles de visitantes que se acercan a conocerla a lo largo del año, sobre todo en los meses estivales.

Rio Najerilla
Fiestas de Nájera

Fiestas de San Juan Mártir y Santa María la Real

Son las mayores de la ciudad y se celebran del 16 al 19 de septiembre. Actos religiosos, concursos deportivos y gastronómicos, conciertos, verbenas con toro de fuego y otras actividades conviven con unas prestigiosas novilladas en las que se disputa el trofeo "Mesilla de Oro".

 

LOGROÑO
Vista de Logroño

El primer asentamiento de Logroño tiene lugar en el S. IV en el monte de Cantabria, que domina la actual ciudad desde la margen izquierda del río. Recinto amurallado donde afloran los yacimientos del poblado celtíbero destruido por Leovigildo el año 575.

Varea, hoy barrio, fue otro de los primitivos asentamientos, puerto fluvial que marcaba el límite de la navegación por el Ebro de intensa actividad en época romana. La gran importancia de esta localidad estaba basada en la extraordinaria diferencia en seguridad, rapidez, economía y comodidad que suponía el transporte fluvial, hasta y desde el Mediterráneo, con respecto al transporte terrestre.

Es a partir del siglo VI cuando la ciudad se establece en territorio logroñés. Más adelante, en el siglo XI la capital riojana consolida su importancia mediante dos hechos importantes: el fuero de Alfonso VI y el desarrollo del Camino de Santiago.

Como zona fronteriza entre los reinos de Navarra y Castilla, Logroño fue siempre escenario de frecuentes guerras entre castellanos y navarros, de ahí su aspecto de fortaleza. El puente y las torres que defendían la ciudad son hoy en día los símbolos que representan a Logroño en su escudo.

A partir del siglo XVI esta historia de guerra continua se reduce, entrando la ciudad en una fase de prosperidad y pacífico desarrollo, no sin algún sobresalto como la invasión napoleónica o las Guerras Carlistas.

En los siglos siguientes la ciudad va desarrollando su comercio, la producción de vino, la pesca en el río, junto con una presencia importante de la iglesia y la milicia que ocupan un papel destacado en la vida urbana. Durante este período adquiere gran importancia la Plaza del Mercado, o Plaza de Herventía, lugar de encuentro para mercaderes y feriantes. Por este motivo, hoy en día esta plaza constituye uno de los puntos principales para la celebración de eventos de cultura y tiempo libre.

Concatedral de La Redonda
Plaza de Toros de La Ribera

Es en el siglo XIX cuando Logroño comienza su expansión extramuros, lo que también significó la pérdida de muchos de sus conventos. El nuevo puente de hierro, la llegada del ferrocarril, la instalación de la fábrica de tabacos en el convento de La Merced, la creación del Instituto Sagasta o los progresos en la elaboración y comercialización del vino, marcarán el irreversible salto de la ciudad a la modernidad.

A partir de ese momento la ciudad se extiende hacia el sur buscando un espacio que el río le limita. Va surgiendo así el Logroño actual, de moderna traza y abundancia de zonas verdes. Una ciudad donde vivir es, sencillamente, encantador.

Las calles Laurel y San Juan y alrededores, popularmente conocidas como la Senda de los Elefantes son cita obligada para cualquiera que quiera decir que conoce Logroño. Estas calles representan nuestra más absoluta singularidad y peculiaridad. Supone por tanto una ruta imprescindible para todo aquel que quiera intimar con el más genuino espíritu logroñés.

El bullicio del ambiente y el sinfín de aromas embriagan el espíritu de todo aquel que entra en estas calles. Es lugar de encuentro, de charla, de sonrisas y bromas pero, sobre todo es lugar de excelentes tapas y el mejor vino.

Calle Laurel

Pisado de la uva, en San Mateo

FIESTAS DE SAN MATEO

El día 21
, festividad de San Mateo, se desarrolla un acto tradicional en el Paseo del Espolón: cestos de racimos de uva de todas las comarcas riojanas son traídos por parejas de niños vestidos con los trajes típicos comarcales y se vierten a una tina donde serán pisados según la manera tradicional: dos hombres vestidos con el traje regional, y que descalzos y uniendo sus brazos van dando vueltas dentro del tinanco, - en una especie de baile ancestral -, donde se han depositado los racimos de uva.

El mosto extraído en este rito del “pisado de la uva“, es decir el Primer Mosto de la Vendimia, es recogido en un jarro por los vendimiadores Mayores de la Fiesta (Vendimiadora y Vendimiador) y, a continuación, es ofrecido a la Virgen de Valvanera, patrona de La Rioja.

Durante esta semana se celebra en Logroño el desfile de carrozas, degustaciones gastronómicas organizadas por las “peñas“; la feria taurina, encierros, la feria de pelota de San Mateo en el frontón Adarraga, conciertos, teatro, música en la calle, fuegos artificiales en el Ebro…

 

Las fiestas de San Bernabé, patrón de la ciudad, giran en torno al 11 de junio y en ellas se recuerda la defensa heróica de los logroñeses frente a las tropas francesas en 1521. En el programa festivo destaca el acto de Evocación Histórica, la representación del “Entremés del Sitio” y la colocación de luminarias en balcones y puertas. Es importante la procesión del día de San Bernabé que se desarrolla a la vez que el conocido reparto de pan, peces y vino.

Durante los días de asedio, muchas fueron las vicisitudes que tuvieron que afrontar los logroñeses; el hambre también fue una de ellas. A falta de otro alimento, los habitantes que resistían al otro lado de la muralla hubieron de ingeniar algunas tretas para conseguir viandas. Puesto el sol, los logroñeses, cuidando de no ser vistos por los franceses, se adentraban en el Ebro para pescar algunos peces, ciprínidos, para ser más exactos. Eso y un poco de pan y vino, reservado en las bodegas de la ciudad, ayudaron a sobrevivir al asedio francés. Desde entonces, el 11 de junio se conmemora la liberación del pueblo logroñés de los franceses con el reparto del pez, pan y vino entre los ciudadanos. A cargo, por supuesto, de la Cofradía del Pez y en un lugar emblemático: el Arco del Revellín.

San Bernabé
ARNEDO
Cueva en Arnedo

Parece indudable que Arnedo ha estado poblado desde tiempos muy remotos, y aunque son escasos los asentamientos de época antigua que conocemos, seguramente porque la mayoría están por descubrir, son suficientes para conocer parte de nuestro pasado.

El termino Arnedo posiblemente procede en primera instancia del termino latino arenetum, cuyo significado (lugar abundante en tierra, arenal) da una primera definición del suelo de Arnedo.

Durante la prehistoria se ubican a la orilla del río y en las montañas, los más antiguos que se conocen son el de San Pedro Mártir y el Valpineda, con restos de época neolítica, quizá del Bronce inicial: materiales líticos de sílex y cerámicas hechas a mano.

De la época prerromana (3000 a. J.C-s. II a. J.C.) los testimonios arqueológicos en los cerros de San Miguel y El Raposal parecen indicar un hábitat concentrado por pobladores celtíberos, quizás los berones, que desaparecerían a la llegada de los romanos en el siglo II a. J.C.

En la época romana (s. II a. J.C- s. V. d. J.C.) no se cita Arnedo en su historiografía y hay que recurrir a la arqueología, así se supone que el poblado se traslada al pie del cerro del Castillo, donde aparecieron restos de terra sigilata, allí los romanos pudieron levantar una fortificación (base del futuro castillo medieval) para proteger la comunicación entre las calzadas romanas que unían Calahorra con Numancia y Contrebia Leucade con Varea

De la época visigótica se conservan restos de una iglesia rupestre del s. VI y la Cueva de los Cien Pilares, bajo el cerro de San Miguel, donde hubo un monasterio.

En el s. VIII los árabes llegaron a Arnedo que pasó a a ser capital de una de sus 26 provincias de la Península, y reconstruyeron el castillo sobre la hipotética fortaleza romana anterior, y desde entonces desempeñó un importante papel en las luchas de conquista y Reconquista.

La falta de documentación cristiana hace de las crónicas musulmanas la mejor fuente de información para este periodo, en el que la población fue reconquistada hacia el año 900, se le concedió fuero propio y cuando se sitúa la aparición de la Virgen de Vico al moro Kan; quedando en 1264 vinculado a la Corona de Castilla.

Castillo de Arnedo
Parque de La Estación

A finales del s. XIV Arnedo adquiere renombre al celebrarse en 1385 conferencias diplomáticas que son el origen del título de Príncipe de Asturias, y firmarse en 1388 el llamado Tratado de Arnedo entre Francia y Castilla para defensa mutua. En el s. XV se fundan en Arnedo una de las primeras cajas de ahorro que se conocen en el mundo, y el monasterio de Vico.

En los siguientes siglos varios reyes distinguieron a nuestra población: Felipe III le concede el derecho de fielazgo y garapitería, Felipe IV la exime de alojar gente de guerra y concede el Título de ciudad, y Carlos III concede una feria de ... "nueve días y mercado el día lunes de cada semana".

En 1654 recibió el título de Ciudad concedido por el entonces rey Felipe IV.

En el s. XIX la ciudad contaba ya con una industria alpargatera y otras actividades fabriles: fábricas de jabón y aguardientes, tenerías, alfarerías, una imprenta, etc.

Durante el pasado s. XX en los aspectos sociales y políticos, nuestra ciudad ha seguido los acontecimientos del resto de España; pero se ha caracterizado particularmente por el inicio en los años veinte de la industria del calzado con un gran desarrollo posterior y de otras industrias auxiliares: prefabricados, caucho, cartonajes, etc.; causa de la llegada de población desde otros lugares de España y en los últimos años desde otros países.

Fiestas Patronales de San Cosme y San Damián-

Comienzan el día 26 de septiembre y terminan el día 2 de octubre. El día 27, Arnedo recibe a los navarros que vienen a animar el día cantando por la mañana de madrugada, y asistiendo después a misa.

Aquí esta la gracia de nuestras fiestas. Todo se debe a que (según la leyenda) los navarros creen ser dueños de los Santos San Cosme y San Damián alegando que los arnedanos se los robamos. Todos los años un grupo de valientes navarros (provenientes de pueblos cercanos como Andosilla, San Adrián) intentan recuperar "sus" santos. Este acto se realiza en un recorrido con diferentes estaciones en las que un orador navarro utiliza su labia para dar razones de que los santos están mejor en Navarra. Con el grito ¡¡¡A Navarra con ellos!!!, los navarros intentan zafarse con los santos pero un grupo de arnedanos los detienen y no los dejan escapar. Con el ánimo de volver a intentarlo al próximo año los navarros culminan la jornada.

Las fiestas de Arnedo se organizan por medio de las peñas y asociaciones como lo son las peñas Lubumbas, Chispa, Tao y Quincalla. Por las mañanas se ofrecen desayunos gratis y pasacalles con las charangas antes del comienzo del encierro. También hay concurso de subir por el mayo o cucaña a por el jamón, marionetas para los niños, deportes tradicionales... y el Zapato de Oro.

El Zapato de Oro es una gran novillada codiciada por los novilleros. Se suele decir que para ser un gran novillero y tomar la alternativa, tener el Zapato de Oro es un buen comienzo. Se celebra en la centenaria plaza de Arnedo. Este trofeo lo poseen genios como Enrique Ponce, Jesulín de Ubrique, Diego Urdiales...

Robo de los Santos
ALFARO
Graccurris

Alfaro, clavis Castellae (Alfaro, llave de Castilla). Resulta imposible hacer un bosquejo tan siquiera breve del acontecer histórico de la Ciudad de Alfaro. Su historia es larga y rica en acontecimientos. Situada en el Valle del Ebro, en las fronteras casi tradicionales de los Reinos de Navarra y Castilla y rozando el de Aragón, sus tierras fueron discutidas, invadidas y ensangrentadas en muchas ocasiones. En todas las ocasiones brillo el valor de sus hombres y su única fallida lealtad. Celebró unas veces la victoria y sufrió otras la derrota, pero salvó siempre su honor.

Su origen se pierde en la lejanía de los tiempos. Antes de llegar Roma ya existía un poblado ibérico llamado Ilurcis. Con la dominación romana; el general Tiberio Sempronio Graco (año 179 a. J.C.)funda sobre este poblado una ciudad y cambia su nombre por el de

Graccurris Tenía por este motivo, una doble población: la indígena originaria de la antigua llurcis, y la romana de los colonos asentados en ella.

Localizada a dos kilómetros de la actual población, Graccurris formó parte del Convento Jurídico César Augustano. En tiempos de Tiberio, sus monedas indican que tuvo condición de municipio.

Esta ciudad romana debió desaparecer hacia el siglo V d. J.C., ya que en el siglo VII no aparece en la carta del Papa Hilario, que hace una relación de las ciudades de esta región.

Con posterioridad y ya en lo sucesivo se llamará Alfaro. Sobre el nombre de Alfaro hay numerosas hipótesis. La más aceptada explica que viene de "Faro", por la existencia de un castillo o atalaya desde la cual, con fuegos y ahumadas, se daba aviso a la frontera de la proximidad del enemigo.

Durante la ocupación árabe, Alfaro fue, junto con Cervera, la población riojana más tiempo sometida al dominio musulmán.

En la historia del Cid se menciona a Alfaro en dos ocasiones, con motivo de su entrada en la Rioja desde Zaragoza en 1094. Tras la reconquista de esta comarca en 1118 (Zaragoza y Tudela y Tarazona en 1119), el rey Alfonso I "el Batallador" de Aragón y Navarra repartió el riego del río Alhama (1125), otorgando a los de Alfaro 2 días con sus noches. Entre los testigos que firman los fueros dados por este mismo rey figura "senior Lope Enechez in Borobia et Alfaro".

En el orden político, el esplendor de la ciudad se produce en el reinado del Emperador Alfonso Vil, que aparte de colmarla de dones y privilegios (entre ellos numerosos comunales y tierras realengas), le concede el título de noble. Privilegios que en menor medida le sigue concediendo Alfonso VIII.

Vista panorámica de Alfaro

Nidos de Cigüeñas

En el año 1253, el rey Alfonso X "el Sabio" estuvo en Alfaro y concedió a las iglesias de la villa el privilegio de liberar a los abades y prebendados de la obligación de pagar moneda. Asimismo, eximió a la ciudad de pagar varios impuestos, entre ellos los pechos, pedidos, etc. Posteriormente, en el siglo XV, el rey Juan II concedió a la villa el privilegio de poder extraer sal de Navarra y venderla libremente.

Este mismo rey castellano otorgó en 1424 a la villa la merced de no poder ser enajenada ni separada de la corona. Hacia 1429, el príncipe Gascón de Foix, casado con Leonor, hija del rey de Aragón y Navarra Juan II, puso cerco a la villa, que quería anexionar a Navarra. La resistencia de los alfareños y la pérdida de Corella obligaron al conde a levantar el asedio.

Enrique IV le concedió el título de Leal. El rango y categoría de ciudad le fue dispensado por Felipe IV en 1629.

Durante los siglos XVII y XVIII tuvo una gran prosperidad que dejó en Alfaro casas de numerosas familias ilustres (Quintana, Valles, Hurtado de Mendoza, González de Santa Cruz, Frias de Salazar, López de Montenegro, Garcés del Cero, Echagüe, ...).

Hasta la creación de la provincia de Logroño, por real decreto de 1833, formó parte de la provincia de Soria. En el Censo de población de la corona de Castilla del siglo XVI figura con 1.400 vecinos (7.000 almas). En el "Diccionario Geográfico" publicado en Barcelona en 1830, registra 1.410 vecinos (7.050 habitantes). En el censo de la provincia de Logroño de 1840 aparece con 989 vecinos (4.956 almas). En el año 1970 el censo registra una población de 8.529 hab. y en 1986, 9.160. En la época de auge se sabe que la ciudad de Alfaro llegó a contar con 14.000 vecinos.

Lugar de Cortes, residencia de Reyes y Nobles, bien cantan los nombres de sus calles sus efemérides gloriosas: calle de Cuatro Reyes, calle de Ciego de Rey, calle de D. Diego López de Haro, calle de las Cortes de Alfaro.

Vista parcial de la Plaza
Disparo del cohete

FIESTAS DE SAN ROQUE Y SAN EZEQUIEL

A mediados de agosto empiezan las fiestas en honor a San Roque y San Ezequiel, son las fiestas mayores de Alfaro. Son siete días seguidos de diversión y entretenimiento: desfiles, encierros, corridas de toros, charanga, conciertos, actuaciones, concursos, verbenas, fuegos artificiales... hacen de estas fiestas unas de las más visitadas de la zona. Cada año miles de personas se agolpan en la Plaza de España y en calles colindantes esperando al cohete anunciador, el chupinazo. Cuando éste estalla empieza una batalla de globos de agua, gaseosa, cocacola, harina etc y luego se recorren las calles con la charanga y pidiendo a los vecinos que echen agua desde sus balcones y ventanas para refrescarse y de paso limpiarse un poco. S. Roque y S. Ezequiel acaba con el entierro de la cuba, a las 12 de la noche se recorren las calles de Alfaro que llevan hasta uno de los puentes del Alhama y se lanza la cuba al río, poniendo fin así a las fiestas.

CERVERA DEL RIO ALHAMA

Cervera del Río Alhama debía estar habitada en el Siglo III a. De C. Por una comunidad de pelendones, tribu dominante en esta zona, a tenor de algunos de los restos que conforman el castillo, que otea desde las alturas de la villa del Alhama, y, posteriormente, por arévacos que ascendieron desde la meseta huyendo de los romanos. Poco más tarde fueron las tropas imperiales las que ocuparon la zona, para garantizar el tránsito de sus tropas hacia Astorga y, de éstas, hacia Numancia. De esta época se conservan algunos puentes, como los de Valdelalosa y Navas y una necrópolis bajo romana en el barrio de San Miguel.

Tras una oscura presencia de los germánicos, Cervera fue invadida por los musulmanes a principios del siglo VII de nuestra era, quedando bajo la administración de Banu Casi, una familia visigoda convertida al islamismo, quienes debieron construir la parte fundamental del castillo de la peña de San Antonio.

A principios del siglo XII la villa fue reconquistada, permitiéndose a los musulmanes permanecer en la zona, pero fuera del casco urbano. Así surgieron los barrios que hoy dibujan Cervera del Río Alhama y donde convivieron en paz cristianos, judíos y musulmanes. Desde 1.196 Cervera perteneció al Reino de Castilla, tras el acuerdo del “Mojón de los Tres Reyes”, que reunió en el actual barrio de Valverde a Sancho El fuerte de Navarra, Alfonso el Casto de Aragón y Alfonso VIII de Castilla.

Cuevas en Cervera del Rio Alhama

Ayuntamiento de Cervera

Tradicionalmente, Cervera goza de un merecido prestigio por las manufacturas realizadas con plantas textiles, como el cáñamo y el lino. Una fama que tuvo su mayor esplendor durante los siglos XVI a XIX, cuando la fabricación de lonas para los buques de la marina mercante o la Marina Real desplazó a las elaboradas en Holanda. Se cuenta, incluso, que las velas de los barcos de la Armada Invencible fueron realizadas en Cervera.

Tras el cambio de las necesidades de la sociedad, el carácter emprendedor de los Cerveranos se centró en la elaboración de la Alpargata, lo que se ha convertido desde entonces en el símbolo de su identidad. Actualmente la Industria de la Alpargatera en Cervera sigue constituyendo una parte importante de la economía, continuando con los métodos tradicionales de artesanía pero siempre apostando por el diseño y la calidad. Dentro del núcleo y los barrios se encuentran ubicadas unas 15 pequeñas y medianas empresas que se dedican a la Alpargata.

 

En el breve tiempo de un mes Cervera honra a sus patronos; podría decirse que duplica la fiesta, pues las dos más tradicionales que se dan a lo largo del año se suceden, son Santa Ana(26  de Julio) y San Gil (1 de Septiembre),coinciden en su forma de tal manera que los ritos que realizan ambas son semejantes.

La procesión de la campanilla hace vibrar a cientos de asistentes que a partir de las cinco y media de la madrugada se dan cita alo largo de su recorrido. La gaita es la danza por excelencia de Cervera, con una antigüedad de más de cuatro siglos que como todo baile conserva el atuendo de su danzante, en este caso de fondo blanco en sus pantalones, camisas y alpargatas ,cruzando el pecho del danzante pañuelos de seda y adornando las “pulgaretas” con “firifollos”.

Pero cuando verdaderamente explota el pueblo en fiestas es el momento de la bajada de sus santos patronos ,la víspera de su día. Gentes de todas las edades y condiciones esperan ansiosos el descenso de las imágenes de su camarín, para poder rozarlas con sus pañuelos, mientras la gaita danza.

Danza de la Gaita
SANTO DOMINGO DE LA CALZADA

La población de Santo Domingo de la Calzada es ya un pequeño burgo en el siglo XI, aunque aparece citado por vez primera en los cartularios de 1136. Este pequeño núcleo concentraba su población alrededor de la iglesia y el hospital que había puesto en marcha Domingo, el eremita que está en el origen del asentamiento de nuestra ciudad y en su propio nombre. La villa estará bajo el gobierno del abad hasta 1250, fecha en la que pasará de abadenga a realenga, es decir, bajo el gobierno y la administración del rey. Para entonces, la población ha crecido ya a lo largo de lo que se conoce como Barrio Viejo; todo la parte del Camino que, viniendo desde Logroño, llegaba hasta la Catedral y que estaba formado por las primeras casas que surgieron en el burgo, y el Barrio Nuevo; el resto del camino que va desde la Catedral hasta la salida hacia Burgos y que es el resultado de una planificación pensada para facilitar el asentamiento de las nuevas gentes que llegaban a la población.

El siglo XVI conoce el desarrollo y florecimiento de la ciudad, que llega a tener 3000 habitantes, incluidos los de los arrabales nuevos que surgen entonces; el de San Roque, cerca de la puerta oriental de la calle Pinar, y el de San Francisco, alrededor del convento del mismo nombre.

Murallas de la ciudad

Santo Domingo de la Calzada

Tras un siglo XVII lleno de incertidumbres y crisis como en el resto de España, el XVIII recoge el auge de un nuevo desarrollo urbanístico, fruto de una nueva concepción de la sociedad, con la remodelación de la Plaza Mayor con el edificio del Corregimiento y el Ayuntamiento; los nuevos paseos del Espolón y la Carrera y sobre todo, se levanta la torre exenta en el espacio que ocupaba hasta entonces la cárcel, ahora trasladada al edificio del Corregimiento.

En el siglo XIX Santo Domingo de la Calzada se convierte, con la creación de la provincia de Logroño, en cabecera de comarca y partido judicial. Punto neurálgico de La Rioja Alta, alcanza los 4000 habitantes a finales del siglo y durante toda la canturia pasada sigue manteniendo su influencia en la comarca, convirtiéndose en el centro de servicios de la zona. Conoce un nuevo desarrollo urbanístico que hace crecer la ciudad en los ejes norte-sur, localizando las instalaciones industriales en la zona este, destacando principalmente el polígono San Lázaro.En 1973 fue declarado Conjunto de Interés Histórico Artístico su casco antiguo.

En la actualidad, la ciudad de Santo Domingo de la Calzada cuenta con 6000 habitantes y es un importante centro de servicios de la comarca, con una gran proyección administrativa, comercial, industrial y turística

Las "Fiestas del Santo", así las llamamos quienes año tras año, siglo tras siglo, venimos conmemorando la vida de nuestro fundador, Santo Domingo de la Calzada y la historia de la ciudad que nació del esfuerzo de su trabajo y de cuantos riojanos y demás europeos le ayudaron. En ellas participan tanto las autoridades civiles, a través del Ayuntamiento, como las eclesiásticas, por medio del Cabildo Catedralicio (consejo directivo de la catedral). Aunque la responsabilidad más directa recae en la institución que él mismo fundara en el siglo XI y que se llama Cofradía de Santo Domingo de la Calzada, abreviadamente "Cofradía del Santo".

Por la antigüedad, originalidad y diversidad de sus actos, fueron declaradas por el Gobierno de España, de Interés Turístico Nacional. Sólo son cuarenta y tres las fiestas que en el Estado han alcanzado este reconocimiento.

Del 25 de abril al 13 de mayo, los ritos ancestrales y los símbolos centenarios resurgen en las calles y se pasean por la mente de quienes se sienten inmersos en una historia tan singular que permanece anclada en el inconsciente colectivo de un pueblo.

 

Procesión
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